LA ESTELA DEL UNIVERSO DE SILVIA TCHERASSI

silvia

Adentrarse al universo de Silvia Tcherassi supone afinar la mirada más allá de sus maravillosas prendas. Esa virtud es producto de una visión de negocio, juiciosa, disciplinada y sobre todo valiente en la que la familia Tcherassi comprendió desde su inicio, cómo invertir en la gestión y construcción de una marca que le permite disfrutar a fecha de hoy y tiene en su haber una de las más potentes insignias de moda en Colombia y de Latinoamérica a nivel global.

Para aquellos que aún no conocen el universo Tcherassi, vale la pena revisar las experiencias que crea la marca, las cuales permiten que sus relatos sean claros, coherentes, consistentes y sobre todo memorables. Su mayor legado a título personal, ha sido la estela de aprendizaje en el ámbito del lujo, pues con esa maravillosa huella que me dejó siendo niño, pude emprender una de las más maravillosas aventuras: la del refinamiento.

La visión creativa de Silvia Tcherassi empieza a tomar forma en una etapa temprana, cuando en su época de colegio su grupo de amigas en Barranquilla acudían a ella, para encontrar alternativas originales y audaces, producto de la intervención que ejecutaba Silvia sobre las prendas.

Seguidamente muchos creerían que que su formación específica fue directamente en el ámbito del diseño de moda, pero no, fue el diseño de interiores con el que su visión fue dando forma a lo que hoy es su gran universo estético y de estilo de vida.

De modo que el aterrizaje en la moda, se ha consolidado desde una mirada más amplia y es por ello que sus creaciones han trascendido un paso más allá de la indumentaria. Su gran virtud entre las múltiples con las que cuenta, es que su visión ha hecho que las prendas de Silvia Tcherassi, enriquezcan más lugares que el armario de su clientela, pues sus relatos como marca han configurado un estilo, un universo.

El año 2016 será otro de los años en los que Silvia Tcherassi podrá recapitular múltiples sucesos que siguen avalando su éxito.

  • Cumplió su primer aniversario conquistando el mercado europeo, desde su tienda en el número 88 de la calle Lagasca en Madrid, siendo vecina nada más ni nada menos de la renovada sede de Chanel y Balenciaga en plena milla de oro de la capital de España.
  • Deleitó y de que forma a varias audiencias (Cali, Madrid, Aruba, Barranquilla) presentando una colección ejemplar dialogando con una de las obras maestras de la literatura universal: 100 años de Soledad del Nobel de literatura de Colombia Gabriel García Marquez (GABO) – Las Mujeres de Macondo –
  • Asumir la renovación de cada una de sus sedes (Miami,Barranquilla, Bogotá, Cali, Medellín y la inauguración en 2015 de su tienda en Madrid – España)
  • Estar próxima a inaugurar su segundo hotel boutique en Cartagena de Indias, consolidando así las mansión Tcherassi y el nuevo hotel, no sólo como símbolos de su visión y crecimiento como marca, si no también se reafirma este punto de contacto, como un eje crucial para seguir gestionando y validando los sueños que acompañan el imaginario del universo Tcherassi.

Revisando el terreno de las percepciones, una marca es una construcción mental, ¿cómo o qué caminos ha trazado el universo de Silvia Tcherassi para seguir manteniendo vivo el deseo por su propuesta estética?. Creo que uno de los los pilares a nivel estratégico es que ha sido una gran gestora del factor tiempo *sin caer en una de las trampas de la actualidad y el manejo casi esquizofrénico del mismo.

Es así como por ejemplo no hubo afán con su colección – Mujeres de Macondo – su desarrollo estuvo enriquecido por una comedida mirada de dos años. El punto de partida de la colección tenía múltiples desafíos detrás, en especial por tomar como fuente un elemento que ya se encuentra grabado en la memoria colectiva de un país como Colombia, con el título que le concedió a GABO el Nobel de literatura (Cien Años de Soledad), sin embargo la mirada de Silvia optó por construir e imaginar un apartado no tan enriquecido en la obra de GABO respecto a ¿Cómo irían vestidas las mujeres de Macondo?.Justo con ese detalle, empezó la aventura de contar una nueva historia, con la moda como excusa, donde todo el sentir del Caribe, la feminidad y la arquitectura de las prendas encontró entre sus puntadas una nueva fuente para compartir un legado de identidad de un país que le ha costado mucho mirarse así mismo.

No me quiero ni imaginar cómo fue la velada de su última presentación en el Museo del Caribe, noche en la que se desveló una estatua de tamaño real de GABO y luego como su desfile reafirmó un diálogo rico entre distintas manifestaciones culturales: la literatura (por vestir a las mujeres de Macondo), el arte (por el recinto del Museo del Caribe que acogió la presentación) y la moda por medio de la indumentaria. Esa convergencia confirma como tener una identidad clara, permite que las conexiones que uno puede crear con la marca se amplifiquen y sean capaces de trascender más allá de las creaciones textiles.

Reitero, la marca es una construcción mental, y por ello las relaciones que ha de perpetuar con sus peregrinos, apóstoles y evangelizadores, siempre han de procurar que la percepción de la misma, la mayoría de las ocasiones salga reforzada; aspecto que en el caso de Silvia Tcherassi sigue encontrando las vías para no perder relevancia entre los que ya se han rendido ante ella, y aquellos que están próximos a ello.

En suma compartir parte de la huella que ha dejado la marca en mi proceso de refinamiento tiene un inmenso valor, pues con ello no sólo quiero agradecérselo a Silvia Tcherassi, si no también me interesa que esta reflexión sea una invitación para adentrarse a su universo para verse inspirado, para crear y ver un testimonio inequívoco de cómo se crea valor a través de una marca de moda.

Finalmente elegir el universo Tcherassi tampoco es fortuito, pues Cristina y yo encontramos valioso compartir este caso donde España esta siendo el puente de Silvia Tcherassi, para conquistar y seducir el mercado europeo.

El balance de su apuesta por Europa desde Madrid, deja frutos valiosos en publicaciones especializadas (Harpers Bazaar ES, Hola, Mujer Hoy, Revista Fuera de Serie, Woman, Revista Ronda Iberia, entre otras) y sus diseños han sido lucidos por personalidades como Fiona Ferrer, Maria León, Sara Carbonero, Juana Acosta, Isabel Presley entre otras.

De modo que lo anterior es posible entre otras cosas, porque su historia y propuesta estética no sólo responde a una moda que esta condenada a pasar de moda, su apuesta por la estética y la belleza se asienta en múltiples valores, pilares y miradas, que le permitirán seguir dejando huella en el sistema moda a nivel global. En colofón, con el tiempo estoy seguro que se seguirá afianzando la siguiente afirmación: Silvia Tcherassi es en Colombia, lo que Giorgio Armani es en Italia.

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